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Palencia capital
arte, historia y calma a tu ritmo
A tan solo 45 minutos en coche desde La Casona de Tamara, se encuentra Palencia capital, una de esas ciudades que sorprenden precisamente por lo poco que se espera de ellas. Tranquila, amable, luminosa y con un patrimonio que merece más atención, Palencia es perfecta para una visita de un día sin prisas, en la que historia, arte y buena comida van de la mano.
⛪ La Bella Desconocida: un tesoro gótico en el corazón de Castilla
Lo primero que debes saber es que su catedral no tiene nada que envidiar a las grandes. Todo lo contrario: la Catedral de San Antolín, apodada la Bella Desconocida, es una de las más grandes de España y una joya del gótico que te dejará con la boca abierta en cuanto cruces sus puertas.
Por fuera, su fachada sobria puede parecer sencilla. Pero por dentro... es otro mundo. Altísimas bóvedas, luz filtrada por vidrieras, un retablo espectacular y, como guinda, una cripta visigoda del siglo VII que te transporta al origen de la ciudad. Si te gusta el arte sacro, este lugar es una visita obligada.
🏙️ Calle Mayor: vida, elegancia y un paseo con encanto
Después de la catedral, nada mejor que perderse (o encontrarse) por la Calle Mayor, el eje principal de la ciudad. Es una de las calles porticadas más bonitas y agradables de Castilla y León: luminosa, limpia, llena de tiendas con historia, librerías, boutiques locales y cafeterías donde sentarte a mirar la vida pasar.
Fíjate en los edificios modernistas que conviven con fachadas del siglo XIX y pequeñas esculturas urbanas. Palencia es una ciudad a escala humana: todo está cerca, y todo invita a quedarse un poco más.
🌄 El Cristo del Otero: Palencia desde las alturas
En una colina a las afueras se alza una de las imágenes más impactantes de la ciudad: el Cristo del Otero, una escultura de 21 metros de altura, obra del artista Victorio Macho, que domina el paisaje con los brazos abiertos hacia la ciudad.
Puedes llegar en coche o andando, y una vez arriba, disfrutar de una panorámica preciosa de Palencia y los campos que la rodean. Es un sitio ideal para terminar la jornada con una vista tranquila, sobre todo al atardecer.
🎨 Museos, arte y cultura sin agobios
Si tienes tiempo, Palencia también guarda algunos pequeños grandes tesoros culturales:
El Museo Diocesano, con una colección impresionante de escultura románica y arte religioso.
La Fundación Díaz-Caneja, dedicada al arte contemporáneo y exposiciones temporales.
Y si vas con niños, puedes acercarte al Museo del Agua o al parque ribereño junto al río Carrión, perfecto para un paseo.
🍽️ ¿Dónde comer?
En Palencia se come bien y sin complicaciones. Hay opciones para todos los gustos, desde menús del día con comida casera hasta restaurantes más elaborados con producto de la zona. ¿Un consejo? Prueba el lechazo, los torreznos, o una tabla de quesos y embutidos palentinos.
📌 Una capital que no lo parece (y por eso enamora)
Palencia no necesita gritar para llamar la atención. Es una ciudad que se disfruta en voz baja, con calma, con los pies en el suelo y el corazón en la historia. Ideal para quienes valoran el arte, el patrimonio y los lugares con alma propia.
📍 Desde La Casona de Tamara es una excursión cómoda, cercana y muy completa. Una de esas visitas que no esperabas, pero que acabas recomendando con entusiasmo.
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